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jueves, 5 de junio de 2014

Mapeo Emocional


La ciudad híbrida y contemporánea, -aquella en la que habitamos más de un 50 % de la población mundial-, tiene cada día más en cuenta la nuevas tecnologías, tanto para incidir en su diseño como para la practicidad de la vida cotidiana. Entonces, yo me pregunto ¿dónde quedan las emociones? ¿por qué no incluirlas en el mapeo de la ciudad para que faciliten nuestras relaciones y, por ende, nuestra felicidad?



Entiendo por mapeo, el dibujo en un plano de las distintas actividades / rutas / paradas / puntos de encuentro / itinerarios / temperaturas / peligros / etc. que ayuden al ciudadano a desplazarse, relacionarse, orientarse, asistir a reuniones, manifestaciones o espectáculos, saber donde se realizan, escoger el camino más directo o más fácil, encontrar rutas alternativas o de bicis, conocer horarios y medios de transporte, saber el tiempo que está haciendo en distintas áreas o la concentración de la polución.  Y tantas otras cosas.

Si por medio de un helicóptero, por ejemplo, se mapea la circulación rodada en una hora punta y una zona determinada, transmitiéndose instantáneamente mediante una aplicación, a los móviles de los conductores, esto les puede ayudar a buscar el camino más adecuado o con menos tráfico. Y podrán llegar antes a su casa.

De la misma manera se pueden realizar distintos mapas por diferentes personas, mapas, que al superponerlos uno sobre otro produzcan nodos o puntos (en los cruces de las redes), señalando así zonas de peligro, de concentración de vehículos, de accidentes o de lo que la imaginación dé de sí.


Mi imaginación y mi memoria no olvidan la sostenibilidad afectiva, un término que tiene que ver con la planificación urbana humanista  y que tiene en cuenta, para el diseño de las ciudades, los afectos entre las personas.


En el planeamiento urbano las redes afectivas son tan necesarias como lo son otros parámetros.


Volviendo al mapeo, propongo una experiencia. Que los que quieran, punteen en un plano de una ciudad (pongamos que hablo de Madrid), 10 lugares donde hayan sido felices a lo largo de su vida. Una vez punteados se unirán los círculos por medio de unas líneas que los relacionen. Yo empiezo.

Superponiendo los mapas, podremos ver zonas más felices y otras, menos. Una vez que tengamos los mapas, habría que estudiar el por qué de esos espacios felices. Y esto nos dará pautas para seguir avanzando. 

¿Quién continúa?




 Enlaces interesantes:

miércoles, 13 de noviembre de 2013

MUJER Y ARQUITECTURA. Deseos, sueños y realidades.

Charla y debate organizado por la Asociación La Mujer Construye que incluye una parte dedicada a las arquitectas pioneras.

Día: 14 de Noviembre de 2013
Hora: 5 y media de la tarde
Lugar: Instituto Torroja,  Calle Serrano Galvache, 4, 28013 Madrid
Conferenciantes: Cristina García-Rosales y Ana Estirado Gorría


LA MUJER CONSTRUYE comenzó su actividad en 1995, como un proyecto cultural abierto, colectivo y solidario surgido en medio de una profunda crisis económica que afectó de manera importante al sector de la construcción.

A lo largo de todos estos años, un grupo de arquitectas dedicadas a la edificación hemos reflexionado acerca de nuestra aportación, como mujeres profesionales, al mundo del espacio construido. En torno a esta idea se ha ido consolidado un foro de encuentro internacional que ha mantenido su actividad hasta la actualidad.

Entre sus objetivos está el promover el debate en torno a la concepción de la construcción como instrumento de creación al servicio de la sociedad, la  divulgación de la obra construida de un importante número de arquitectas sumadas al proyecto, tanto españolas como de diversos países, así como la puesta en valor del pensamiento y el trabajo de las arquitectas pioneras, mujeres que, en la primera mitad del pasado siglo XX, llenas de entusiasmo, audacia e imaginación abrieron nuevos caminos dentro de la profesión.  



Lejos de las propuestas de la arquitectura espectáculo, el pensamiento, diverso y plural de las mujeres que han participado en LA MUJER CONSTRUYE   representado a través de sus obras, refleja el deseo de entender la arquitectura como el oficio de construir espacios  desde la atenta escucha, tanto a los seres humanos que los habitan como  hacia la tierra que los alberga, siendo sus herramientas la sensibilidad hacia el medio ambiente, la belleza, la funcionalidad o la utilización racional de los recursos disponibles. 

En estos momentos de crisis, en los que se han puesto en duda multitud de planteamientos, de nuevo debemos replantearnos nuestra aportación como profesionales a la reconstrucción de nuestra sociedad, desde la técnica, el arte, la economía o la filosofía. Con la mirada de quien contempla el mundo con ojos de mujer y ojos de arquitecta.

En esta ponencia viajaremos acompañados de las MUJERES QUE CONSTRUYEN, a la búsqueda de alguna pequeña clave que contribuya al entendimiento de este confuso momento en el que vivimos, un viaje con los mapas del pasado y los planos de ese futuro que, entre todos, debemos diseñar.


sábado, 1 de junio de 2013

Arquitectura y Urbanismo en las grandes ciudades: TOKIO Y NUEVA YORK


Por: Cristina García-Rosales. Arquitecta.
Todos los jueves de Junio 2013. Días 6, 13, 20 Y 27 de 18 a 20h. 

Curso de 8 h con imágenes en power point - 80 €
Organiza Mandala Cursos. 

Lugar: CENTRO RESIDUIT. C/ de la Nao, 4. 1º P / Madrid- Metro Callao o Gran Vía
Contacto: 606 376 821 / ainolunaster@gmail.com

La arquitectura es un arte íntimamente ligado a la vida. En un proyecto de arquitectura, la idea que se genera lleva implícita una intuición poética que, a través de un complicado proceso, se materializa en la construcción de un LUGAR.
Las ciudades, por tanto, son mucho más que una sucesión de edificios y de calles.
No debemos de olvidar que la idea de la bondad de las urbes radica en su carácter social y se concreta en su organización solidaria que conduce al bien y a la felicidad. Uno de los rasgos básicos es su esencia humana, o dicho de otra manera, su capacidad de satisfacer la primera necesidad de la ciudadanía que habita en ellas: vivir mejor y vivir feliz.

 


En este curso pretendemos analizar pormenorizadamente Nueva York y Tokio, como prototipos de grandes metrópolis actuales.

Por medio del análisis de su historia arquitectónica antigua y reciente, desde la tradición a la modernidad. 
Por medio de la percepción reflexiva y del conocimiento de sus edificios y modernos rascacielos.

Pateando y callejeando -gracias a imágenes y textos-,  calles, avenidas, parques, barrios y centros de cultura, centros residenciales y de trabajo.
 
Intentaremos, también,  comprobar el grado de satisfacción y distintas formas de vida de sus habitantes.
 
Con todo ello, extrapolaremos la información obtenida hacia otras realidades, con objeto de reflexionar y aprender tanto de los logros como de los fracasos de estas dos emblemáticas ciudades.
 

El arquitecto Toyo Ito  en Tokio

 Guastavino, arquitecto valenciano, en la Estación Central de Nueva York


Puente de Manhattan 

Tokio nocturno

martes, 10 de julio de 2012

La ciudad de los niños, FrancescoTonucci (Frato)

Las ciudades contemporáneas, especialmente las megalópolis, es decir las que son excesivamente grandes y dispersas,  han sido diseñadas  tradicionalmente para aquel varón que consideramos sano, activo, productivo y motorizado. En ellas el coche es el que prima y en su centro no se ven niños.

Y no se ven, porque no están. Porque el centro histórico, comercial, fachada de fines de semana y oficina para los ejecutivos, carece de parques recoletos, de seguridad en sus calles y aceras, de itinerarios para las bicis, de equipamientos deportivos, de lugares de encuentro y de aventura fuera de peligro, de espacios para amar, reconocer, fantasear, explorar y recorrer. Plazas y calles como las de antes, en las que los niños jugábamos con nuestros amigos, íbamos al colegio caminando, en tranvía o autobús y nos sentíamos protegidos por un territorio amable en donde ser ciudadano era un privilegio, ya fueras niño o no.


Tonucci, arquitecto y psicólogo, propone repensar la ciudad mediante la participación ciudadana, sobre todo la de los más pequeños. Propone itinerarios seguros para que vayan solos a la escuela, vigilados por los habitantes de la ciudad (incluidos motoristas, policías urbanos y ciudadanía en general); propone Consejos formados por niños, que sean ellos los que de una manera no manipulada por los mayores, nos indiquen sus preferencias. Y estas preferencias tienen que ver, según su experiencia, con la posibilidad de jugar en la calle, de que existan plazas y parques, de no estar encerrados y aislados entre cuatro paredes, con la TV basura como única aliada... a la espera de que sus padres vengan del trabajo.



“Es deseable”, dice Tonucci, “ aceptar la diversidad intrínseca del niño como garantía de todas las diversidades”; fomentar “el juego libre y espontáneo que se asemeja a las experiencias más elevadas del adulto (...) aquellas que se encuentran frente a la complejidad, en la posibilidad de dejarse conducir por el gran motor del placer”; crear “Laboratorios de Niños” donde puedan expresar sus sueños y necesidades, otorgándoles la palabra, participando y trabajando con ellos, como urbanistas de las ciudades del futuro. Esta experiencia se ha desarrollado con bastantes buenos resultados en la ciudad de Frano (Italia) y se han realizado también algunos intentos en algunos municipios de tamaño medio de nuestro país, como el de Alcobendas.


Entre otras propuestas para una ciudad ideal, una pequeña escribió: “Deseo un parque. O mejor dicho, dos. Por si el primero se rompe”.

Este libro, habla de la utopía, según el entendimiento que el escritor uruguayo Eduardo Galeano hace de esta palabra: “ Aquello que está al final de la línea del horizonte; por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía, entonces? Para eso sirve: para caminar".

viernes, 6 de julio de 2012

Amar mi ciudad / Una fabulación de cómo comenzamos a dejar huellas y a sentir querencia por nuestras ciudades.






Amar mi ciudad.

Perderme –ahora-  en mi ciudad.

Sentirla –ahora- como un espacio conocido. No sólo presentido, sino cierto.

Escuchar –ahora- entre las sirenas de las ambulancias y el murmullo de los coches,  corriendo veloces hacia ninguna parte, aquella canción. La canción de esos días en donde todo parecía explotar.

Adivinar –ahora- detrás las farolas de la noche y del color del los semáforos siempre en rojo, el recuerdo de aquel banco, de aquel beso. De sus ojos.

Observar –ahora- en los edificios ya lavados, entonces grisáceos y oscuros, el balcón donde vivía. En una calle cercana de la mía. En el mismo barrio. Apenas a cinco minutos de camino. Tantas veces paseado de su mano, con la sensación de estar tocando lo prohibido, lo emocionante. Con toda la timidez del primer roce de mi dedo en su dedo. De mi palabra abrazando su palabra. De mi piel, explorando su piel.

Amar –ahora- los atajos que inventaba para llegar a mi casa corriendo como un caballo desbocado. Desde que me llamaba para decir ¿quedamos? Hasta que se presentaba en mi portal, esquivando mendigos, policías, viejas vestidas de luto, caminantes perdidos y chuchos abandonados. Con ojillos de adolescente enamorado y un libro siempre en su cartera, una flor recién cortada en la terraza de su casa o un poema.

Saborear- ahora- esos meses de primavera en los que dos adolescentes nos quisimos, perdidos entre los edificios de la ciudad que aparecía a nuestros ojos nueva y sorprendente. Descubriendo lugares - encaramados sobre el viejo tranvía- hasta barrios nunca visitados. Olvidándonos de todo lo ajeno a nuestro mundo compartido de sueños

Participar –ahora- en una re-memorización de aquel universo. Se me hace difícil. Se me antoja perdido y lejano.

Pero fue aquel primer amor de primavera, inocente, tímido y explosivo, lo que me hizo, para siempre,  AMAR MI CIUDAD.




sábado, 30 de junio de 2012

LA CIUDAD DE LAS DAMAS, de Christine de Pizan

La valentía es un atributo tremendamente valorable. Tanto en hombres como en mujeres.  Y no sólo aquella que surge ante una defensa personal o ajena, cuando nos atacan de mil maneras distintas, sino también la del ciudadano anónimo, valiente sin saberlo, sin casi reconocerlo.  No quisiera caer en demagogias, pero para mí tiene un grado enorme de valentía el que se le levanta por la mañana dirigiéndose a un trabajo mal pagado y menos  valorado, el que lucha por conservarlo, el que vive sin desesperarse demasiado ante una situación difícil-como tantos actualmente-, o el que se tira a defender a una persona sin calibrar las consecuencias que puedan acarrearle. Y aquí no puedo dejar de pensar en un ciudadano latinoamericano que salvó recientemente a una mujer de una muerte segura, cuando iba a ser cosida a navajazos por el maltratador de turno...

La valentía del anonimato, la valentía del corredor de fondo, la valentía del superviviente. La valentía del que defiende su dignidad como los desahuciados que anoche se alojaron en la Catedral de la Almudena de Madrid.

Christine de Pisan fue una mujer muy valiente para su época (S.XIV y XV). Se casó con quince años, enviudó con veinticinco y tuvo que ponerse a trabajar para mantener a sus tres hijos y a su madre. Educada en la corte de Carlos V de Valois - ya que su padre era médico y consejero del rey-  se la considera la primera mujer escritora y poeta profesional del mundo occidental. Labor que combinó con la pintura, dibujando deliciosas miniaturas con las que ilustraba sus numerosos  libros.

“La Ciudad de las Damas” es uno de ellos. Una réplica a ciertos tratados del Renacimiento que no hacían más que desvalorizar los atributos de la mujer, tal como “Des Claribus Mulieribus” de Bocaccio, recopilación de 104 biografías de mujeres reales o míticas y uno de los muchos escritos que refuerzan la posición subordinada de la mujer de la época. Dice Bocaccio sobre estas mujeres célebres: “Opino que sus proezas eran dignas de alabanza, porque el arte es ajeno a la mente de la mujer”.  Y continúa: “Emulando las hazañas de las antiguas mujeres, emplearéis vuestra mente en  hechos más elevados “.

Cristina de Pizán no podía entender como los hombres podían escribir de forma tan demoledora contra la mujer, siendo así que le debían -nada menos- que su existencia. En su ciudad alegórica “La Ciudad de las Damas”, ofrece numerosas pruebas de valiosas realizaciones femeninas, reivindica valores como la ternura, la solidaridad o la generosidad y denuncia la misoginia de la época medieval.

Es un libro delicioso, en el que Chiristine, desolada por las opiniones que recibe, es visitada por tres figuras: Razón, Derechura, y Justicia que le animan a construir su ciudad, una ciudad para todos. “La Ciudad que fundarás con nuestra ayuda nunca volverá a la nada sino que siempre permanecerá floreciente; pese a la envidia de sus enemigos, resistirá muchos asaltos, sin ser jamás tomada o vencida".


Publicado en Siruela, en edición facsímil, recomiendo este libro y su ciudad. Una ciudad que, en palabras de la catedrática María Lluisa Penelas de Barcelona, “no sólo es un espacio metafórico en el cual proteger a las mujeres, sino también un espacio  de ciudadanía”.