domingo, 19 de mayo de 2013

CORINA Y LAS DEMÁS


Corina y las demás puede ser el título de un best seller que tal vez escribamos un amigo y yo, con fines republicanos-lucrativos.

Pero Corina y las demás es mucho más que eso.


Es una llamada de atención.

Una travesura.

O si quieren, un simple post, que, gracias a este reclamo, quisiera que leyeran algunas personas.

Porque Corinas, hay pocas. Y las demás, somos demasiadas. Corinas, aproximadamente un 1%; las demás, el 99% restante.

Corina representa el lujo, esa vida principesca con la que –todavía- unas pocas, sueñan.  Y unas poquísimas, disfrutan. En un segmento lejano a la realidad de la crisis, de todas las crisis.

Las demás somos el resto de mujeres de este país, de todos los países, del mundo.

Profesionales, amas de su casa, científicas, traductoras, arquitectas, limpiadoras, secretarias, comadronas, doctoras, equilibristas sin red y sin seguro, escritoras, funcionarias, bomberas, carteras, todas luchadoras, madres, abuelas, estudiantes, adolescentes, hijas, feministas, conservadoras, bestias de carga o  prostitutas. Mujeres que hemos nacido y crecido en un planeta hermoso, pero con una cultura patriarcal que no acabamos de eliminar.

Todas nosotras conformamos las demás.

Foto: Ormond Gigli

Mujeres con nombre y apellido, singulares y únicas, con deseos, con ganas de hacer bien las cosas, de ayudar a construir un planeta más habitable, de colaborar con otra manera de entender la educación, con otra manera de pensar los espacios y los edificios, de hacer política, de escribir, de vivir. De repartir. De hacer justicia.

Mujeres cansadas de ser esclavas de multinacionales para las que cosemos, de nuestros compañeros con los que dormimos, de nuestros amos a los que servimos.

Mujeres jóvenes y niñas empobrecidas más allá de lo lícito (si es que existe lo lícito en el empobrecimiento), en eso que se ha dado por llamar “la feminización de la pobreza”. Sin futuro y sin horizonte.

Mujeres maduras que  vuelven  al ruedo de la intransigencia laboral después de haber criado a su prole.

Ancianas a cargo de nietos e hijos, compartiendo con ellos sus pobres pensiones y escuálidos ingresos.

Mujeres maltratadas psíquica y físicamente. Asesinadas vilmente aquí y en todas partes. Censuradas, invisibilizadas, silenciadas.

A todas ellas, a las demás -e incluso a Corina-, hoy que no es más que un día cualquiera, quiero dedicarles este post. Para que no nos amedrentemos ante lo que parece imposible, para que sigamos avanzando, amando, e intentado armar ese mundo  que deseamos, mejor para todos. Y para todas.

miércoles, 13 de marzo de 2013

EXPOSICIÓN DE LA MUJER CONSTRUYE EN CENTRO-CENTRO (AYUNTAMIENTO DE MADRID) PALACIO DE CIBELES

Tenemos el placer de invitarle a la inauguración

Exposición La Mujer Construye.
Jueves 14 de Marzo 2013, a partir de las 19h

4ª planta, CentroCentro Cibeles,
Plaza de Cibeles, 1 (28014 Madrid)

Forma parte del Festival
“Miradas de mujeres en las artes visuales en las Artes 2013.”

  

Comisarias: Cristina García-Rosales y Ana Estirado Gorría.
Proyectos de Mujeres arquitectas de España,
Italia, Líbano y Países Bajos.


Esta exposición itinerante presenta 20 obras construidas por tres generaciones de mujeres arquitectas. Forma parte de una amplia muestra compuesta por 75 obras de arquitectura.

Ha recorrido diversos países como España, Italia, Líbano y Países Bajos, a lo largo de más de una década, conformando un espacio de pensamiento vivo al incorporar nuevos proyectos en cada uno de los lugares que visita.

Lejos de las propuestas de la arquitectura espectáculo, la construcción, como herramienta de creación al servicio de la sociedad, está presente en estos edificios, cuyos espacios han sido proyectados desde la atenta escucha a los seres humanos que los habitan, la sensibilidad hacia el medio ambiente, la funcionalidad y la utilización racional de los recursos disponibles.  

Para su presentación en Madrid hemos querido establecer un diálogo entre distintas arquitectas y sus obras. Su hilo conductor es un simbólico viaje a través de la vida, un itinerario en continuo balanceo de la razón a la emoción, de la función a la forma, con paradas en mágicos lugares que articulan el recorrido: la casa, la escuela, lo cotidiano, la memoria,  el silencio, la alegría, la convivencia, los sueños…   

Esperamos que esta nueva escala, en el Centro-Centro de la ciudad de Madrid, contribuya a mantener vivo este proyecto cultural abierto, colectivo y solidario que inició su andadura en 1995, en medio de una profunda crisis económica, planteándose tanto una reflexión sobre la función social de la arquitectura como sobre la  aportación de las mujeres al mundo de la arquitectura.  

Ha sido apoyado por muy diversas instituciones nacionales e internacionales como el Instituto Cervantes, el Ministerio de Fomento, la Universidad de Alcalá,  la Orden de Arquitectos e Ingenieros de Beirut, la Orden de Arquitectos de Roma, el Ayuntamiento de Utrecht, la Casa de la Mujer del Ayuntamiento de Zaragoza, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid o el Museo de San Telmo de San Sebastián que han hecho posible su continuidad desde el entendimiento de la colaboración cultural como un auténtico vehículo de unión entre los pueblos, en éste caso, de la mano de LAS MUJERES QUE CONSTRUYEN.

.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Lo efímero, en la arquitectura y en la vida


Hablar de lo efímero es hablar de nuestra realidad actual. Si nos atenemos a su definición en el Diccionario de la Lengua Española, constatamos que efímero es: 1. Pasajero, de corta duración. 2.  Que tiene la duración de un solo día.

Por lo que fácilmente deducimos que las noticias que seguimos por Internet y en cualquier otro medio, son efímeras. Y que los mensajes que lanzamos en las redes sociales, también lo son. Los leemos, los intentamos asimilar muy rápidamente  (¿por qué todo ha de ser tan rápido?) y pasamos al siguiente. Sólo nos queda grabado aquello que nos impacta, lo que nos sorprende o emociona, lo que compartimos… Escribir (y leer) en un blog también se puede considerar efímero, a excepción de alguno posts que pueden ser leídos muchas veces, por el interés que pueden despertar.

En todo caso, y hablando de la arquitectura ¿se puede considerar efímera? Si la arquitectura es el “arte de proyectar y construir edificios”. Y un edificio es una  “construcción fija, hecha con materiales resistentes, para habitación humana o para otros usos”, pareciera que lo fijo y lo resistente debería de ser duradero, permanecer en el tiempo, envejecer bien y con dignidad, para albergar al ser humano que lo habita. Es decir, lo contrario a lo efímero. Así lo aprendimos en las Escuelas de Arquitectura. Así nos lo han enseñado nuestros maestros…
 
 
Pero por otra parte, actualmente, se está hablando mucho de “arquitectura efímera”. Y aunque ambos términos son contrapuestos, a mi entender, hay que estudiar con detenimiento la cuestión antes de lanzar arriesgadas conclusiones. La Wilkipedia lo deja bien claro: la arquitectura efímera es la diseñada habitualmente para celebraciones y fiestas de todo tipo, como escenografía o decorado para un acto concreto, que se desmonta después de efectuado éste. Es decir, es aquella que se utiliza para exposiciones, ferias, campamentos de emergencia y en todas aquellas situaciones en las que el desmontaje y la temporalidad son necesarios.
 
 

Es una pena invertir un dinero en algo efímero, por lo visto, desde una óptica económica. Pero en el momento actual, hay situaciones en que no queda otra que introducir este término como un adjetivo más al hecho arquitectónico. Lo efímero no permanece, pero puede agradar y divertir. Lo efímero no envejece, pero puede ayudar a concienciar  a la ciudadanía sobre la capacidad que tiene de poder participar en un proceso al que anteriormente no tenía cabida. Lo efímero también puede, por tanto, ser útil. Y bello.

Me refiero, por ejemplo, a los espacios públicos en la ciudad. Y concretamente, al centro de Madrid. Si en el distrito Centro no existen plazas y parques (y los que se contabilizan como zonas verdes, muchas veces son privados o plazas llamadas “duras”), el hecho de ocupar temporalmente o efímeramente un solar, para solaz y recreo de los habitantes de la zona, el espacio público que genera, ¿puede ser considerado como arquitectura? Claro que sí.

Y si en una manifestación colectiva, como fue el 15 M, si un arquitecto diseña un contenedor a base de palets de madera, con una imaginación a prueba de bomba  ¿puede  considerarse arquitectura? También, por supuesto. Sobre ello decía Perea: “Las soluciones arquitectónicas no respondían a usos como 'dormir' o 'comer', sino a algo más primigenio: 'reunirse'. El umbral de las relaciones humanas está en esa ceremonia, es el origen de la colectividad".



Y ¿qué decir de las situaciones de emergencia dónde se necesitan construcciones temporales para las personas que se quedan sin hogar hasta que se construyan otros más consistentes? Estos momentos duros, la arquitectura, no tiene necesariamente que ser hermosa, sino eficaz y proporcionar cobijo a aquellos que sufren de un momento crítico.




 

Pues bien, concluyo que lo efímero también está ligado a la buena arquitectura. Y que hay siempre que poner en tela de juicio las enseñanzas recibidas. Que lo útil es bello y que no siempre lo bello, es útil (ni falta que le hace).


viernes, 30 de noviembre de 2012

UN DIOS NO IRRESPONSABLE. CABALLERO BONALD PREMIO CERVANTES

FANNY RUBIO

El poeta, novelista y ensayista José Manuel Caballero Bonald ya es un clásico vivo, y es justo que lo felicitemos una vez más desde este faro, pero no solamente porque le haya sido reconocida esta labor con uno de los premios mayores, el “Cervantes”, fallado ayer, que ha merecido largamente en el tiempo y la convocatoria, sino por haber dado constancia, día a día, de una exigencia estética poco común en nuestras letras, siempre fundida con la impronta moral.
La larga trayectoria de este poeta niño de la guerra, que sumara su voz al grupo poético del “mediosiglo”, esculpiendo verbalmente su concepto de belleza (“música” y “matemática”) unido a una mirada sagazmente crítica con su tiempo, lo ha señalado como maestro excepcional. Fruto de este trabajo (digo “trabajo” y no “suerte” ni “azar”, ni “genio” inexplicable) han sido sus impecables libros de poemas desde el primerizo “Las adivinaciones” hasta el maduro “Descrédito del héroe”, o las impecables construcciones narrativas  “Dos días de septiembre”, “Ágata ojo de gato”, premio de la Crítica, “Toda la noche oyeron pasar pájaros”, “En la casa del padre” y “Campo de Agramante”.
Los estamentos españoles que todavía ordenan implacablemente el paso de los escritores por las distintas pasarelas convencionales, han aguardado tiempo y tiempo hasta dar su brazo a torcer, al fin, al tener que reconocer que ya iba siendo hora de que a un escritor magistral nunca domesticado, a quien se fue negando sucesivamente la Academia, tenía que ser distinguido en la edad madura ante sus contemporáneos. No haberlo hecho, habría situado una vez más a nuestro país en la picota del desdén por sus mejores hijos, una vez más, como ha sucedido en tantas ocasiones.
Exiliado interior y tenazmente crítico, sin conformarse con lo que su vida interior y sus sueños le deparaban, Caballero Bonald no ha renunciado nunca a levantar el espejo ante lo real injusto. El resultado no siempre tenía el viento a favor. Su talante unamuniano, unido al instinto juanramoniano, lo ha llevado por laderas inhóspitas no siempre aceptadas por sus colegas de la pluma,( la vanidad es libre), tal vez porque Caballero Bonald guardaba tenazmente la esmeralda de quien está tocado por un dios creador no irresponsable.
Mientras tantos autores publicitaban en tiempos recientes cosquillas para televidentes aburridos a lo largo de veinte años de espectáculo fomentado por la burbuja literaria, que también la ha habido y aún existe, cuya deuda mora subsiguiente hemos de pagar a largo plazo,  Caballero Bonald ha ido a la contra pensando lo que escribe, y esa forma de ser y de crear es otra manera de fijar de nuevo ese arroyuelo murmurante que se estremece cada mañana sobre el diamante de la palabra sabia.
 
 

sábado, 29 de septiembre de 2012

LA MAYORÍA SILENCIOSA... Y su transformación en mayoría con uso pleno de la palabra


LA MAYORÍA SILENCIOSA permanecía en silencio en el país de los grandes contrastes y de las bipolaridades políticas. Un país donde la Democracia sólo era un nombre sin significado.. Antaño lo tenía, era muy hermoso y algo por lo que había que apostar en contra de las dictaduras, ahora apenas era una palabra escrita en una vetusta hoja de papel...

LA MAYORÍA SILENCIOSA se sentía desgraciada, aunque se distraía en sus innumerables trayectos y trabajos alienantes, mirando por la ventana o haciendo sumas, restas y multiplicaciones, que le daba de comer.


LA MAYORÍA SILENCIOSA tocaba las palmas en las fiestas de su pueblo, masacrando toros, tirando cabras desde los campanarios o asistiendo a crueles luchas entre gallos.

LA MAYORÍA SILENCIOSA asistía petrificada a la debilidad de sus políticos, esperando que ellos lo arreglaran todo y sólamente se permitía alguna crítica en la barra del bar de la esquina, mientras se emborrachaba los fines de semana.

LA MAYORÍA SILENCIOSA era como un rebaño de ovejas o corderos caminando plácidamente hacia el matadero, mientras se tragaba los debates en la TV, consumía productos que no necesitaba o pegaba a sus mujeres hasta la muerte, mujeres que en silencio se dejaban maltratar... hasta morir o morir de pena, que viene a ser lo mismo.

LA MAYORÍA SILENCIOSA miraba para otro lado cuando oía hablar de África (que no es un país, si no un Continente) y donde la esperanza de vida es de 55 años o menos (según las zonas), cuando veía a los emigrantes subidos a los andamios, o cuando un subsahariano intentaba venderle la farola, para subsistir.


PERO UN DÍA, un terrible día, LA MAYORÍA SILENCIOSA, dejó de serlo cuando una voz en el Hemiciclo la increpó con un insulto terrible: "¡hijos de puta!", palabras que todos escucharon, mientras una voz en off desgranaba –uno a uno- los terribles recortes sociales…

Las putas se sublevaron y gritaron al unísono: ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOO!!!!


Las personas de a pie comenzaron a movilizarse, los escritores a escribir panfletos, los estudiantes a alzar sus manos en son de paz y los cantantes recordaron viejas canciones del tiempo de la dictadura.


Fue entonces cuando las mujeres comenzaron a denunciar a sus maltratadores, los profesores a impartir enseñanzas verdaderas a sus alumnos y los médicos se declararon objetores de conciencia y se pusieron a atender a los sin papeles.

Las manifestaciones llenaron las calles y todos querían salir a decir: ¡basta ya! Su límite había tocado fondo, y ellos comenzaron a tomar conciencia cierta de haber sido engañados, estafados, manipulados y adormecidos con astutos cánticos de sirena.

LA MAYORÍA SILENCIOSA dejó de serlo y se convirtió por arte de birlibirloque en una MAYORÍA EN USO DE SU PALABRA. Aunque, tardíamente, fueron alabados por gobernantes y políticos sin escrúpulos, para que permanecieran en silencio. Pero ya era tarde.

El sol se iba poniendo tras las siluetas de los rascacielos de la ciudad y esa MAYORIA, en adelante parlante, descubrió que un cambio de ciclo estaba a punto de comenzar. Dejaron de tener miedo y comenzaron a llenar las calles de miles de panfletos voladores que se dispersaron por la urbe, entre las hojas del otoño, en forma de millones de palomas de la paz.


En todas ellas se leía una sola frase: NOS QUEDA LA PALABRA…




lunes, 24 de septiembre de 2012

ENTRE NUBES- (Alas de Avión) Exposición de Fotografía en Madrid


El próximo jueves día 27  de septiembre inauguro en Madrid, a las 8 y media de la tarde –Bar “Juan y Pínchame”, Calle Ponzano 93- una exposición de  fotografía: ENTRE NUBES - (ALAS DE AVIÓN). 

Las fotografías expuestas son fragmentos de distintos viajes en avión realizados durante los últimos diez años, en diversos itinerarios. Desde las ventanillas de los aviones he intentado captar momentos imposibles de ver a ras de tierra. Paisajes intermedios entre el cielo, el mar y la tierra, donde las alas de las máquinas voladoras -en equilibrio siempre dinámico e inexplicable-, otorgan la escala necesaria y dan un toque de realidad,

Me sigue asombrando el espectáculo que acompaña al hecho de volar.  


 


El escritor Manuel Penella habla sobre la exposición: 
"Cristina García-Rosales nos ofrece una serie de variaciones fotográficas sobre la misma síntesis deslumbrante.

Sus alas de avión llevan la firma del animal técnico por excelencia. ¡Qué admirable es el ajuste del metal al medio aéreo, el feliz acuerdo entre la naturaleza y la máquina! Ante nosotros se hace dato sensorial lo aparentemente imposible, serena y elegantemente, y con poder.

Sin ese acuerdo no habría vuelo, ni sabríamos que el metal con remaches se lleva tan  bien con el aire y las nubes.

En estas imágenes de regusto sideral, todas ellas en movimiento, aparece  algo más que un objeto de deleite visual. Me refiero a  la emoción del dejar atrás y del no pensar en eso que se llama “llegar”. Nos asomamos al misterium tremendum.

Estas instantáneas de Cristina García-Rosales me han devuelto –las había olvidado– mis primeras experiencias del Progreso, de la confianza en el Progreso, con su luz y con su vértigo, como si hubiera captado mis recuerdos y me los devolviese actualizados. De manera que los pueda ver con los ojos cerrados o con los ojos abiertos."

  

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Por qué escribimos?

Es una pregunta que todos nos hemos hecho, los que escribimos más a menudo y los que garabatean unas notas íntimas en una hoja de papel. Los críticos, los periodistas, los escritores, historiadores, blogueros, arquitectos y filósofos. Los que son remunerados por el hecho de escribir y los que -casi siempre- lo hacemos sin cobrar.¿Por qué? ¿Qué es lo que nos motiva a utilizar garabatos llamados letras que se unen conformando palabras y éstas, a su vez, frases? Las frases, como todos sabemos, forman pensamientos y textos. Ya sea por medio del ordenador, a mano, con pluma, boli, lápiz o con máquina de escribir. ¿Por qué? ¿Cúal es el motivo? ¿Qué pretendemos?

La respuesta me la dio un escritor amigo que hace tiempo no veo y que desde aquí le mando un abrazo. Escribimos, me dijo, para que nos quieran. Así de sencillo.

Podemos escribir de arquitectura, los arquitectos. De cine, poesía, historia o filosofía.... los que entienden sobre estas materias. Podemos escribir de política o de ciencia, de psicología, arte, sobre las nuevas tecnologías, de costura o de cocina. Podemos intentar desmembrar los intrincados vericuetos del ser humano en su relación con el otro, analizar por qué estamos aquí o relacionar a los hombres y a las mujeres en un intento vano de descubrir sus diferencias, similitudes y/o discrepancias. Podemos extasiarnos en el mundo onírico de los sueños  -donde la realidad demasiadas veces se confunde con el deseo- o vagar sin equipaje por distintos países jamás visitados, países que nuestra imaginación es capaz de describir como si hubiéramos estado allí. 

Y sobre todo, podemos fabular, contar historias, pretender hacer literatura, inventar personajes, hacer reír, sonreír  e -incluso- llorar o emocionar. Conmover, extasiar, hacer pensar, hacer que el lector se identifique con lo que estamos diciendo y -por medio de nuestros escritos- sea feliz durante un rato o, por contra, sumirlo en un mayúsculo enfado que le haga pensar en contestarnos o en matarnos. Que también ocurre.

 
Vuelvo a lo mismo, escribimos para que nos reconozcan, nos consideren, nos aplaudan y sobre todo nos quieran, como ya he dicho. Necesitamos al "otro", aquel distinto a uno para reflejarnos en sus ojos y que este espejo nos ayude a descubrir quienes somos.
 
Escribo para ti, sobre todo, lector amigo y es por ello que necesito que me leas. Así, sin apenas imágenes, susurrándote al oído, agradeciendo tu compañía, animándote a que no me abandones, presagiándote nuevas entradas que te hagan reflexionar. Dicéndote al oído, muy quedo: estoy aquí, no me he ido, yo también te quiero...


sábado, 28 de julio de 2012

¿La crisis como oportunidad? Cuento de verano

Crisis era una niña gordezuela. Había nacido en el año 2008 y tenía muchos padres: los hermanos Lethman, eran dos de ellos, varios grandes bancos o mejor dicho grupos bancarios nacionales e internacionales -como el Stanley Morgan, el Chase Manhattan Bank o el Santander- eran otros, y por supuesto, estaban las multinacionales eléctricas, químicas, farmacéuticas o agro-alimentarias, las militares y de fabricación de armas, quienes habían favorecido su nacimiento, implantando distintas y malignas semillas, todas ellas en el interior de una enorme meretriz alemana llamada Ángela. Los diferentes padres, machistas y retrógrados, y la escasamente maternal madre, habían creado una preciosa pero malvada retoña que iba engordando a ojos vistas durante el verano de 2012.

Crisis tenía muchas hermanas. Una de ellas era Oportunidad, algo más inquieta y mayor. En vez de jugar con sus muñecos -como hacía malignamente Crisis- provocando que se reunieran en manifestaciones y protestas, ante el recorte que les hacia de los pelos, miembros y otros elementos necesarios para su felicidad, Oportunidad les reunía y les daba ideales, falsos, eso sí, con lo que estaba cayendo. Pero ideales, al fin y al cabo, que siempre se agradecen. Y les hacía soñar.



Por eso su madre la decía con frecuencia, "Crisis, hija, intenta ser como Oportunidad". De ahí ha quedado la frase la crisis como oportunidad que tanto daño hace, porque aunque los ideales son necesarios, primero habría que cambiar algunas cosa desde su raíz.

Tenía un hermanastro llamado Riesgo. Se pasaba el día jugando a la bolsa y especulando, con lo que provocaba subidas y bajadas repentinas de humor de su prima favorita, por todos conocida como la Prima de Riesgo. La Prima de Riesgo, coleccionaba puntos básicos, y cuantos más acumulaba, más nerviosos se ponían  todos los desheredados del país. Lo hacía para fastidiar, claro, jugando en el Mercado de Valores, que era como un gran parque (nunca mejor dicho) pero lleno de sapos, culebras, escorpiones y hienas.

Otro hermano de Crisis se llamaba Rescate. Rescate había sido un gran lector de Julio Verne y de Salgari y le gustaba rescatar a la chica más bella perseguida por ladrones y bandidos. En este cuento, le han metido de protagonista principal. Pero no entiende nada. Ni de números, ni de economía, ni de finanzas, ni por supuesto se entiende con la Prima de Riesgo ni con el Interés de la Deuda. La Deuda, hermana de la madre de la Crisis (la madre de todas las madres...). tiene como interés principal el adeudar, como su nombre lo indica, aunque quisiera tener otros intereses más sencillos, más de andar por casa.


Todo esto iba ocasionando, poco a poco, una rebelión de los muñecos con los que nuestros protagonistas jugaban. Rebelión pacífica pero contundente al notar la falta de delicadeza con que eran tratados, así como las mentiras constantes que unos y otros les contaban.

Esto ocurría en el verano del 2012. Y yo, espectadora de esta singular historia, no he podido por menos de comenzar este cuento que no tengo ni idea de cual va a ser su final.... (Continuará)


martes, 10 de julio de 2012

La ciudad de los niños, FrancescoTonucci (Frato)

Las ciudades contemporáneas, especialmente las megalópolis, es decir las que son excesivamente grandes y dispersas,  han sido diseñadas  tradicionalmente para aquel varón que consideramos sano, activo, productivo y motorizado. En ellas el coche es el que prima y en su centro no se ven niños.

Y no se ven, porque no están. Porque el centro histórico, comercial, fachada de fines de semana y oficina para los ejecutivos, carece de parques recoletos, de seguridad en sus calles y aceras, de itinerarios para las bicis, de equipamientos deportivos, de lugares de encuentro y de aventura fuera de peligro, de espacios para amar, reconocer, fantasear, explorar y recorrer. Plazas y calles como las de antes, en las que los niños jugábamos con nuestros amigos, íbamos al colegio caminando, en tranvía o autobús y nos sentíamos protegidos por un territorio amable en donde ser ciudadano era un privilegio, ya fueras niño o no.


Tonucci, arquitecto y psicólogo, propone repensar la ciudad mediante la participación ciudadana, sobre todo la de los más pequeños. Propone itinerarios seguros para que vayan solos a la escuela, vigilados por los habitantes de la ciudad (incluidos motoristas, policías urbanos y ciudadanía en general); propone Consejos formados por niños, que sean ellos los que de una manera no manipulada por los mayores, nos indiquen sus preferencias. Y estas preferencias tienen que ver, según su experiencia, con la posibilidad de jugar en la calle, de que existan plazas y parques, de no estar encerrados y aislados entre cuatro paredes, con la TV basura como única aliada... a la espera de que sus padres vengan del trabajo.



Es deseable”, dice Tonucci, “ aceptar la diversidad intrínseca del niño como garantía de todas las diversidades”; fomentar “el juego libre y espontáneo que se asemeja a las experiencias más elevadas del adulto (...) aquellas que se encuentran frente a la complejidad, en la posibilidad de dejarse conducir por el gran motor del placer”; crear “Laboratorios de Niños” donde puedan expresar sus sueños y necesidades, otorgándoles la palabra, participando y trabajando con ellos, como urbanistas de las ciudades del futuro. Esta experiencia se ha desarrollado con bastantes buenos resultados en la ciudad de Frano (Italia) y se han realizado también algunos intentos en algunos municipios de tamaño medio de nuestro país, como el de Alcobendas.


Entre otras propuestas para una ciudad ideal, una pequeña escribió: “Deseo un parque. O mejor dicho, dos. Por si el primero se rompe”.

Este libro, habla de la utopía, según el entendimiento que el escritor uruguayo Eduardo Galeano hace de esta palabra: “ Aquello que está al final de la línea del horizonte; por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía, entonces? Para eso sirve: para caminar".

viernes, 6 de julio de 2012

Amar mi ciudad / Una fabulación de cómo comenzamos a dejar huellas y a sentir querencia por nuestras ciudades.






Amar mi ciudad.

Perderme –ahora-  en mi ciudad.

Sentirla –ahora- como un espacio conocido. No sólo presentido, sino cierto.

Escuchar –ahora- entre las sirenas de las ambulancias y el murmullo de los coches,  corriendo veloces hacia ninguna parte, aquella canción. La canción de esos días en donde todo parecía explotar.

Adivinar –ahora- detrás las farolas de la noche y del color del los semáforos siempre en rojo, el recuerdo de aquel banco, de aquel beso. De sus ojos.

Observar –ahora- en los edificios ya lavados, entonces grisáceos y oscuros, el balcón donde vivía. En una calle cercana de la mía. En el mismo barrio. Apenas a cinco minutos de camino. Tantas veces paseado de su mano, con la sensación de estar tocando lo prohibido, lo emocionante. Con toda la timidez del primer roce de mi dedo en su dedo. De mi palabra abrazando su palabra. De mi piel, explorando su piel.

Amar –ahora- los atajos que inventaba para llegar a mi casa corriendo como un caballo desbocado. Desde que me llamaba para decir ¿quedamos? Hasta que se presentaba en mi portal, esquivando mendigos, policías, viejas vestidas de luto, caminantes perdidos y chuchos abandonados. Con ojillos de adolescente enamorado y un libro siempre en su cartera, una flor recién cortada en la terraza de su casa o un poema.

Saborear- ahora- esos meses de primavera en los que dos adolescentes nos quisimos, perdidos entre los edificios de la ciudad que aparecía a nuestros ojos nueva y sorprendente. Descubriendo lugares - encaramados sobre el viejo tranvía- hasta barrios nunca visitados. Olvidándonos de todo lo ajeno a nuestro mundo compartido de sueños

Participar –ahora- en una re-memorización de aquel universo. Se me hace difícil. Se me antoja perdido y lejano.

Pero fue aquel primer amor de primavera, inocente, tímido y explosivo, lo que me hizo, para siempre,  AMAR MI CIUDAD.