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viernes, 6 de marzo de 2015

ARQUITECTURA MADRILEÑA DESCONOCIDA VI. EL JARDÍN DEL PRÍNCIPE DE ANGLONA

En pleno barrio del Madrid de los Austrias -al que también llaman La Latina (en honor de la humanista Beatriz Galindo)- y contiguo a la Plaza de la Paja, se encuentra este pequeño jardín que, afortunadamente, no es un lugar para turistas.


Sí lo es en cambio para la contemplación. Un espacio para sentarse en uno de sus bancos de granito y meditar, entre el olor a tierra y a boj, y escuchar el murmullo del agua de la fuente de piedra, rodeados de árboles.


Aunque su trazado es del siglo XVIII, la influencia árabe es notable. Originalmente fue diseñado por Nicolás Chalmandrier en 1761, como anejo al Palacio del Príncipe de Anglona, Francisco de Vargas, consejero de los Reyes Católicos y de Carlos I. A principios del siglo XX ha sido rehabilitado.


Tiene tres zonas. La central, con la fuente en el medio, está dividida en cuatro partes que separan los caminos de la zona plantada, mediante setos de boj. El solado de los caminos es de losas de piedra de granito y ladrillos a sardinel, a la manera andaluza.



La zona que da a la calle Segovia -que se encuentra a mucho más baja-, está protegida del desnivel mediante una tapia que acaba siendo celosía. La forma un pequeño paseo con pérgola semicircular y una pequeña área de rosales.


Cercana a la Plaza de la Plaza, un cenador de hierro es la tercera zona.

Un refugio desconocido en pleno centro de Madrid.

martes, 17 de febrero de 2015

ARQUITECTURA MADRILEÑA DESCONOCIDA V. LA OTRA CASA DE LOS LAGARTOS

Buscando información para la entrada anterior, descubrí esta nueva Casa de Los Lagartos en Madrid. Su dirección es Conde de Romanones, 14. Muy cerca de la Plaza de Tirso de Molina. El edificio es moderno, entre medianerías y no tiene mucha anchura de fachada.


El arquitecto, seguramente un enamorado de Escher, junto con el propietario Julio Barbero, ha introducido en la fachada lagartos en una metamorfosis imposible. Lo que comienza siendo una azulejería verde oliva y marfil en sencillo damero, se transforma, según se va subiendo a las alturas, en unos pequeños y simpáticos lagartos.


Escher (1898-1972) era un pintor loco holandés que nos ha fascinado a todos por sus figuras y perspectivas interiores inspiradas en Piranessi, con las que jugaba a dar un punto de vista distinto a eso que llamamos “realidad”.


La técnica para los dibujos es el esgrafiado, muy utilizada en Segovia, a base de dos capas de cal de distintos colores, en las que se rasca la superior para sacar a relucir la inferior.

El interior está formado por apartamentos de lujo para turistas que nunca hubieran imaginado que, en pleno barrio de La Latina muy cerquita del Rastro madrileño, existiera un edificio tan original.


jueves, 12 de febrero de 2015

ARQUITECTURA MADRILEÑA DESCONOCIDA IV. LA CASA DE LOS LAGARTOS

Para Mercedes (Ártica Blues)

Caminar por la ciudad sin rumbo fijo, vagar por sus calles y callejas, nos predispone a encontrar nuevas arquitecturas o arquitecturas no tan conocidas. Fachadas. Cubiertas. Detalles. Ventanas. Portales. Edificios por los que hemos pasado mil veces sin fijarnos, sin responder a sus guiños. Demasiado ensimismados en problemas y obligaciones.


La Casa de los Lagartos es un edificio a descubrir. Situado en la esquina entre las calles de Fernando VI y Hortaleza, sino estamos acostumbrados a mirar a las alturas, probablemente no lo conozcamos.


De estilo modernista (tipo sececionista vienés, movimiento liderado por Otto Wagner), su arquitecto -Benito González del Valle-, se las vio y se las deseó en 1910 para meter una planta de viviendas en un solar  irregular y estrecho (5 m. de fondo) y, encima, con esquinas. Pero lo consiguió, colocando la escalera en el centro y una casa a cada lado. Casas pasillo, claro, sin patios y con un final feliz en forma de chaflán.


Pero no es la planta lo que nos interesa sino su alzado. Y sobre todo esos reptiles que sujetan -ayudando a las ménsulas-, al pequeño saliente de cubierta, pareciendo que quisieran reptar hasta llegar a la azotea. Son los lagartos, usados hasta la saciedad en el modernismo como elementos ornamentales, no sólo para edificios, también para muebles y joyas.


El resto de la fachada sorprende por su modernidad a la que se adelanta. Los huecos necesarios (las estancias de las viviendas son todas exteriores, el pasillo dando a la parte ciega), son horizontales, sin apenas más adornos que unas curvas a ambos lados de los dinteles. Sigue un criterio sencillo y simétrico, carece de balconadas y de miradores, aunque todavía se permite un ligero esgrafiado bajo las ventanas y en la línea de forjados.





Las viviendas eran originalmente de alquiler para la clase trabajadora. Hoy probablemente se vendan a precios millonarios a los que solamente podrán acceder otros lagartos de peor catadura.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

ARQUITECTURA MADRILEÑA DESCONOCIDA III. EL CEMENTERIO BRITÁNICO



Para Yuyi y Luis

Dentro del apartado del Madrid desconocido, no puedo olvidarme del Cementerio Británico o Alemán, pues también se le conoce por ese nombre. Un lugar al estilo europeo y sin esa puntita hortera con la que los españoles nos relacionamos con la muerte.

La cuestión es que en los cementerios católicos de la capital no dejaban enterrar a personas de otras religiones. Por eso los ingleses compraron unos terrenos entre Carabanchel y la pradera de San Isidro, terrenos donde se ha permitido enterrar a gente de todas las religiones, incluso de la judía y musulmana.


Está limitado por las calles de Inglaterra, Irlanda y comandante Fontanes. Desde su perímetro, todas las viviendas -algunas unifamiliares- tienen vistas al lugar, que contemplado desde las casas se asemeja a un tranquilo y recoleto parque con esculturas, árboles y artísticas tumbas. 


Hay muchas tumbas o panteones de gente conocida, como el panteón de la familia de banqueros Bauer, antecesores de los Rothschild, de estilo neoegipcio y con inscripciones en hebreo. 


También hay un monumento a la familia Parish, (los del Circo Price), tumbas de la familia Loewe y de los Lhardy, (del restaurante madrileño del mismo nombre donde se toma un riquísimo cocido) o Embassy (los de la pastelería). Sobre las lápidas figuran inscripciones de 43 nacionalidades distintas. 


Hoy en día el cementerio está bastante descuidado y muchas de las lápidas rotas, una vegetación que crece a su aire y un aire ciertamente melancólico pero en absoluto tétrico ni aterrador. Un gusto vivir cerca.


Recomiendo su visita.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

ARQUITECTURA MADRILEÑA DESCONOCIDA II. El edificio Pérez Villaamil

Dentro del Madrid desconocido, existe un edificio modernista o Art Nouveau, en una ciudad donde hay pocos de este estilo, o al menos no tan conocidos como los de Barcelona. Entre ellos está el Palacio de Longoria, reconvertido desde 1950 en la Sociedad General de Autores de España (la tan polémica SGAE), situada en la calle Fernando VI.


Este pequeño edificio de viviendas se encuentra en el nº 12 de una recoleta plaza -la de Matute-, casi un pequeño ensanchamiento que une la Calle de las Huertas con Atocha, en pleno Barrio de las Letras.


Está casi escondido, pero sus detalles y su belleza nos hacen detenernos para admirar la puerta, los balcones y los miradores con rejería de forja, las ondulaciones de la fachada o la cornisa. E incluso, el portal o la escalera si tenemos suerte de poder entrar. Y qué decir de los interiores de las grandes viviendas de 260 m2 (una por planta). Tiene 4 pisos y un local comercial.


Posee un estilo modernista con toques belgas (nos puede recordar en detalles al edificio Solvay en Bruselas) y a Victor Horta, empleando motivos vegetales en la ornamentación, con una especial inclinación hacia a la línea curva y a la asimetría en alzados y en plantas.


La fachada tiene los balcones a la derecha, que marcan franjas horizontales, y a la izquierda un cuerpo de miradores, constituyendo la verticalidad del conjunto. Acaban realzando la puerta de entrada. Los balcones se unen entre sí por medio de una base pétrea, con ritmos cóncavos y convexos y un tratamiento distinto para cada planta. Este ritmo ondulante se repite en los antepechos de hierro forjado de las barandillas.


Las vidrieras,  realizadas por la casa Mauméjean,  situadas en las ventanas de la escalera y en las puertas de las viviendas, son magníficas. También las pinturas al fresco de las zonas comunes y, por supuesto, la espléndida barandilla de la escalera principal  que parece una réplica a la de la Casa Solvay en Bruselas. Han desaparecido, desgraciadamente, el ascensor original y el farol de la entrada.



La casa fue diseñada en 1906 por el arquitecto Eduardo Reynals Toledo (1865-1916), autor entre otros del edificio de Gran Vía 16 donde en sus bajos se encuentra Chicote. Este edificio de la Plaza de Matute dio forma al encargo del ingeniero Enrique Pérez Villamil, del que toma el nombre.

La Comunidad de Madrid lo ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en calidad de monumento, lo que significa que cuenta con el mayor grado de protección urbanística.

lunes, 1 de septiembre de 2014

ARQUITECTURA MADRILEÑA DESCONOCIDA I. La Imprenta Municipal



Detrás del Palacio y de la Iglesia de la Santa Cruz, en la calle Concepción Jerónima, - puro centro de la ciudad- se encuentra un edificio desconocido por el gran público. Pertenece al estilo Art Decó y fue construido durante la 2º República, entre 1931 y 1933, por los arquitectos Francisco Javier Ferrero Lluisá (autor del desaparecido Mercado de Olavide y colaborador en el Viaducto de la calle Bailén) y Luis Bellido (autor del Matadero). Es la Imprenta Municipal, un lugar inédito para los ciudadanos dedicado ahora a museo de la imprenta en España.

El edificio, entre medianeras, tiene la fachada de ladrillo visto marcadamente horizontal, con huecos distintos en dimensiones según la planta, más pequeños los superiores, más grandes los inferiores, todos ellos enmarcados por una imposta perimetral que conforma un cuadrado.


Consta de tres plantas y dos grandes patios interiores que reciben luz cenitalmente, creando espacios llenos de luz donde en tiempos trabajaban los operarios. La estructura es de hormigón armado.


Los diseños tipográficos de los rótulos, las escaleras con formas redondeadas y sus barandillas tubulares, las luminarias, las rejas de las puertas de entrada y de las ventanas, los lucernarios y patios interiores o los remates de la cornisa tienen formas esquemáticas y geométricas que se referencian estéticamente en la corriente racionalista Art Decó.




En la época que funcionaba se realizaron trabajos de imprenta y se imprimieron conocidos carteles.
Actualmente funciona como museo disponiendo una variedad de objetos relacionados con el libro, su impresión y su encuadernación a lo largo de la historia. El recorrido temático se hace por medio de una lectura cronológica que abarca desde la imprenta manual de los siglos XV al XVIII, a la imprenta mecánica que desaparece con la llegada del offset, revisando las técnicas de ilustración y las técnicas de encuadernación.